-Terminó el mundial
-Al fin
-¿Por qué la gente sigue hablando del tema?
-Porque
no tienen vida Osvaldo
-Hay cosas más importantes para discutir
-El
mundial de hockey por ejemplo
-Que aburrimiento
-Hay
peores
-¿Por ejemplo?
-Que
predecibles que son nuestras conversaciones
-¿Por ejemplo?
- EL
vóley
-Te preguntaba por un ejemplo en la predictibilidad de nuestro diálogo
-Bueno,
ahí tenés, ese último
-Explicáte
-Eso de
desorientar al lector con un amague y después encarar para otro lado
-¿De qué lector me estás hablando?
-No sé,
uno hipotético. A veces fantaseo con que alguien lee lo que decimos y le
debemos cierta pleitesía, cierto respeto
-Yo sabía que las drogas tarde o temprano te iban a perjudicar
-Y yo
sabía que ibas a decir algo así, típico comentario de facho ¿Por qué no te
dejas el bigote de una buena vez y acabamos con esto?
-Porque no me crece y lo sabés bien. Fue un comentario dañino ese
-En mi
barrio había unos pibes, unos hermanitos muy ladinos, que le decían “los
dañinos”. Qué bueno apodo ¿no?
-Raúl
-Que
-Nosotros éramos los dañinos
-¿Vos y
yo? Pero no somos hermanos
-Éramos bastante culiaditos
-Hablá
por vos. Estoy shockeado Osvaldo
-Perdón, creí que lo sabías. El error es mío por hablar de nosotros dos
en tercera persona.
-Pero no
nos parecemos para nada, vos lampiño, yo peludo…
-Es que cuando niños no se notaba tanto
-Yo
siempre tuve pelo en el pecho
-Cierto, eso es anormal, ¿te hiciste ver?
-No creo
en los médicos
-Claro, el etéreo, bien que cuando te sacaron el apéndice creías a morir
-Che, hablando
de daños, que bueno ser dañino. Siempre quise ser un chico malo para levantarme
minas
-Vos todo lo que queres, lo queres para levantar
-Claro,
¿no es ese el fin último de la vida?
-El fin último de la vida es ser feliz
-Sos tan
cursi como lampiño Osvaldo
-Raúl, ¿te acordaste de comprar hielo?
-Si, me
acordé
-Pero no compraste
-Exacto
-No voy a preguntar el porqué. Temo que la respuesta sea “no creo en el
hielo”
-Cómo no
voy a creer en el hielo, ¿qué te pensas
que soy?
-Un hippie escéptico y amarrete
-Ah, gracias, ¿ese es el concepto
que tenés de tu mejor amigo?
-No, también sos vago, sucio y peludo
-Ahora
veo porque te llamaban el dañino
-Nos llamaban, hacete cargo
-Yo nunca le hice daño
a nadie
-Que no, acordate del gato de la vieja Matzañuk
-Ustedes
me dijeron que le tire, ¡que el gato estaba embalsamado!
-Por favor Raúl, quien va a tener un gato embalsamado
en el techo de la casa
-No sé, hay
gente excéntrica
-Pero el gato se te moja, como lo vas a tener en el techo
-¿No los
impermeabilizan antes?
-Necesito amigos nuevos
-Igual,
después la vieja lo llevó al embalsamador
-Taxidermista
-¿También?
-También qué
-No sabía
que Ernesto manejaba taxi
-Si así van a ser tus chistes en el asado mejor no vengas
-¿Qué chiste?
-Nada, dejá, a veces tu ignorancia o tu inocencia (no se diferenciarlas),
me sorprenden
-Bueno,
llevo hielo y que más
-Pero si no compraste me dijiste
-Pero
tengo en casa
-¿Tenés heladera?¿Desde cuándo?
- El otro
día compre una
-Raúl, hace dos años que no laburás, ¿de dónde sacaste guita?
-¿Escuchaste
hablar del trueque?
-¿Qué cambiaste?
-La tele, no creo en
la tele ahora
-Ahora que perdimos el mundial
-Exacto.
Compré otras cosas
-Rendidora la tele, ¿qué más?
-Tomá
-¿Y esto?
-Tu
regalo del día del amigo
-No jodas, ¿me compraste una Pastalinda?
-……
-Es hermosa, brilla….no sé qué decir. Gracias. Pensar que te llamé amarrete…
-Sucio,
vago, peludo, ignorante y escéptico
-Eso último no es un
insulto
-Dolió igual
-Perdonáme, vamos a estrenar
la Pastalinda
-Dale, empecemos que hay que hacer
cincuenta planchas
-¡Cómo cincuenta! ¿A
quién invitaste?
-A nadie, se las debemos al de la
compraventa
-Bue, nada es perfecto
-Nosotros estamos cerca. Move las
manos gordo dañino
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